Skip to content

France Cadet

gfp_2.jpg

Dog [LAB]01
(english)

France Cadet es una artista cuyo trabajo plantea preguntas sobre los diversos aspectos y debates actuales de la ciencia: el peligro de posibles accidentes, la observación del comportamiento animal y humano y la artificialización de la vida y los peligros de la clonación. Enseña robótica en la Escuela de Bellas Artes de Aix-en-Provence.


La instalación presenta cinco perros robot que han sido manipulados y transformados en animales transgénicos y quiméricos. Son autónomos y evolucionan en su círculo artificial de hierba. Podemos observar el comportamiento de estos animales híbridos igual que si estuviéramos visitando un laboratorio. Todos estos animales son extraños e imaginarios y, sin embargo, están basados en experimentos de clonación reales. Es una manera irónica de apuntar a los excesos y peligros de la clonación. Cada perro tiene su propia tarjeta de identificación en la que se indica su nombre, su origen genético y sus características. Tienen la morfología general de un perro, pero algunos tienen pelaje bovino y cuernos (¿vacas locas?), piel de cerdo (¿xenotrasplante? ¿o un cruce con el famoso ratón desnudo?) o emiten balidos quejumbrosos (¿Clon de Dolly?), maullidos (¿un estudio sobre la perfecta mascota mitad gato mitad perro?), tienen una extraña piel translúcida como la de las medusas, o fosforescente como el GFP Bunny, el famoso conejo de Eduardo Kac, que utiliza la Proteína Fluorescente Verde, bien conocida por su empleo para marcar células.

Uno de los aspectos más inquietantes de la biología molecular es su capacidad para manipular el comportamiento. Muchos experimentos han demostrado que el comportamiento de un animal puede trasladarse a otro. Por ejemplo, en 1999 los neurocientíficos modificaron a un ratón insertándole un gen de un perro de la pradera, animal conocido por su fidelidad y sociabilidad. El ratón, que es un animal solitario, empezó a mostrar el comportamiento social gregario del perro de la pradera. A diferencia de la mayoría de nosotros, que ni siquiera sabemos qué pensar de estas cuestiones, France Cadet ha llenado de significado su propio experimento. Su proyecto Dog[LAB]01 es un monstruoso híbrido que fusiona juguetes infantiles, electrónica manipulada y cuestiones sociales y políticas en piezas dramáticas interpretadas robóticamente. Cadet ha diseccionado diversos perros robóticos, los ha recompuesto creando formas particulares para ellos y los ha reprogramado con comportamientos insólitos. Sus nuevos perros son sumas de animales genéticamente manipuladas, quimeras de plástico. Uno de ellos, por ejemplo, es “lo último” en animales domésticos, una mezcla a partes iguales de gato y perro. Esta frankensteriana mascota lo mismo mueve la cola con alegría, que se acicala, se estira como un gato y, cuando al final se queda dormida, tiene sueños de perro. Otro es el perrovaca y, por eso mismo, propenso a padecer el mal de las “vacas locas”, gimiendo como un cachorrito mientras le fallan las patas traseras y cae. El trabajo de Cadet ha recordado a los miembros del jurado que cuanto más se acercan los robots a la vida, mayor es el riesgo que corren de caer en la enfermedad y la neurosis. Todos admiramos la forma poco usual en que Cadet ha abordado cuestiones espinosas de la ciencia y la sociedad sin perder su visión irónica sobre las mismas.

robotsx7_e.jpg