Entrevista de Pau Waelder a Steve Sacks, propietario de la galería Bitforms de Nueva York.
(english)
La siguiente entrevista tuvo lugar durante el festival ArtFutura(1).
Bitforms es un nexo entre arte y tecnología. ¿Cómo ha llegado a combinar estos dos aspectos, cuál es su experiencia anterior en estos ámbitos?
Fuí el co-fundador y director creativo de una empresa llamada “Digital Pulp”(2), que fue fundada hace siete años, en 1996, durante el principio de lo que podríamos llamar “la revolución de la web”. En esta empresa dimos lugar a una situación única, que era la combinación de los clásicos profesionales de la publicidad, escritores, ilustradores, conceptualizadores, fotógrafos, diseñadores, con profesionales del ámbito tecnológico, programadores, etc. Nos centramos en las “punto com”: nuestro trabajo consistía en crear el sitio web y a continuación encargarnos de toda la publicidad y el marketing, que incluía televisión, radio, prensa y revistas, anuncios, identidad corporativa y todo lo demás.
Como director creativo, mi función consistía en coordinar a este equipo interdisciplinar y ver de qué manera la tecnología y la influencia creativa podían unirse para crear nuevos conceptos, ideas frescas e innovadoras. Tuvimos mucho éxito, en poco tiempo nuestra empresa contaba con una plantilla de unas 50 personas y era considerada por los inversores… todo aquello que ocurría en los primeros años locos de Internet. Pero tras cinco años estaba quemado, trabajaba durante muchas horas y tenía además la sensación de que el negocio empezaba a cambiar de rumbo, de manera que me despedí de la empresa, sin saber qué iba a hacer…
Pero había tenido una experiencia positiva al combinar creatividad y tecnología…
Sí, quería extraer aquello que amaba de mi trabajo anterior, que era este increíble resultado que había obtenido al combinar la tecnología con la formación clásica de los creativos. Investigué qué podría hacer para continuar con esta pasión y sentí que el mundo de las galerías de arte sería el mejor sitio para crear algo que podría llegar a combinar esos dos aspectos. El mundo de las galerías no tenía el control corporativo que sufría el mundo de la publicidad, en el que a uno le decían, y a veces incluso le dictaban cuál debía ser el producto de su creatividad. Para mí, esto es el anti-arte absoluto, porque el arte es puro, una creación individual, y por ello no deben haber fuerzas externas que dictaminen cómo debe ser el producto de la creación
Me dí cuenta de que en aquel momento se estaban organizando numerosas exposiciones en museos, tales como “Bitstreams” en el Whitney Museum, “010101” en San Francisco, también el Brooklyn Museum tenía una exposición (3)…. de manera que tuve la impresión de que este tipo de arte empezaba a ser apreciado y un poco mejor entendido. Pero en el mundo de las galerías de arte, no había ninguna que a mi parecer tuviese el nivel que debía tener para apoyar debidamente el ámbito del arte digital. Había galerías que exponían arte digital, pero yo quería llevarlo a otro nivel, y podía hacerlo gracias a mi formación a mi habilidad para entender realmente cómo funciona el proceso y a hablar el lenguaje de este tipo de artistas.
Entonces creó Bitforms, para cubrir este vacío en el mundo del arte…
Sí, mi objetivo era trabajar con artistas que estuviesen empleando las herramientas digitales para potenciar el proceso artístico, para llevar las técnicas tradicionales a otro nivel, y llevar su creatividad más allá. La mayoría de estos procesos están relacionados con el código de programación, y esto es algo que mucha gente del tradicional mundo del arte no entiende: el auténtico arte digital es el de la manipulación del código. Cada artista tiene su nivel de manipulación. En algunos casos, como el del software art, la forma artística es código puro. El producto de dicho código aparece en la pantalla y ésto es lo que el espectador experimenta como la obra de arte. Otros artistas, como Michael Rees (4), usan el código para desarrollar un animación que a continuación dará lugar a una escultura física, de manera que el código puede emplearse de formas muy diversas.
Bitforms es la primera galería de arte que vende software art. ¿Me podría explicar un poco más acerca de este tipo de arte?
El software art ha sido probablemente el reto más arriesgado que he afrontado en la galería. Porque el uso de código de programación y el desarrollo de software suelen ser malentendidos y no necesariamente apreciados como una actividad artística. Me fijé en una serie de artistas que consideraba excepcionalmente talentosos, y me dí cuenta de que no existía un modelo de distribución para sus obras, simplemente las ofrecían gratuitamente en la web. Contacté con algunos de ellos y les ofrecí la opción de vender su obra a través de mi galería. Algunos estaban muy interesados en la idea de hacer dinero y vender sus obras según el modelo tradicional del mundo del arte. Esto me llevó a crear un sistema de presentación y distribución. En primer lugar, reviso las obras de un artista que creo que pueden funcionar bien en el ámbito de una galería de arte. A continuación creamos un envoltorio, es decir que estampamos un CD individualizado, y por último tanto el CD como un certificado son firmados por el artista.
De esta manera, obtenemos el típico objeto que está más acorde con los conceptos tradicionales del mundo del arte. Pero entonces, surge una pregunta interesante, que es: ¿cómo presentar esta obra? ¿cómo crear un sistema que permita tanto a individuos como museos o empresas colocarla en su entorno? Así que dí con un sistema de pantallas táctiles para mi galería. Empleo estas pantallas porque considero que la idea de la pantalla táctil te aleja de la interactividad cotidiana con el ordenador. No quería que se tratase de una experiencia habitual, sino que fuese una experiencia artística, en la cual el espectador se centra en la obra de arte. El sistema de presentación se basa tanto en la pantalla táctil como en la creación de un interfaz. El propietario de la obra tiene un menú en la pantalla formado por iconos. De manera que cuando compra una obra de arte, ésta se instala en el ordenador, y por medio de una herramienta de administración que nosotros le facilitamos, dispone de un catálogo. De esta manera, no es preciso recurrir nunca al escritorio del ordenador, excepto al instalar el software
Entonces la obra de arte se experimenta en una pantalla. De qué manera debe entonces exponer el propietario su obra de software art?
Bien, la cuelgas en la pared, como harías con una pintura. La solución perfecta para esto son las unidades todo-en-uno que comercializa la empresa E-Z screen (5) que son una pantalla y una CPU, todo en una misma caja, y se venden con varios tipos de enmarcación. Vendo la obra de software art en un CD, lo que podríamos llamar “sin enmarcar”. A partir de ahí recomiendo emplear una unidad EZ Screen o algo similar, tal vez un gran televisor de plasma, en cuyo caso recomiendo usar un ratón inalámbrico. Los hay que no disponen de un gran presupuesto y recurren a un monitor de 15 pulgadas y esconden la caja de la CPU. Todo esto me parece bien. Con lo que no estoy de acuerdo, si bien no puedo controlar, es que el comprador coja la obra de arte y la instale en su ordenador personal con todas sus otras cosas. Esto es algo que no puedo evitar, pero insisto en que para mí no es la manera ideal de visualizar la obra.
La gente tiende a confundir este tipo de obras con salvapantallas…
Sí, es una especie de problema sociológico: la gente está acostumbrada a un salvapantallas, pero estas obras no son salvapantallas, surgen de la expresión de un artista y no han sido diseñadas por una empresa que dice “pon unos pececillos en la pantalla”, de manera que la forma ideal de experimentarlas es disponer de un sistema dedicado exclusivamente a ellas.
Hablando de temas sociológicos… ¿puede describir el tipo de público que visita su galería?
Estando situado en Chelsea, New York, que es de hecho la capital del mundo del arte, la visitan tanto los coleccionistas tradicionales, la “generación madura”, como la gente joven de 20-30 años, que está muy interesados por este tipo de obras. Esta “generación joven” se siente cómoda con lo digital porque está acostumbrada a relacionarse con pantallas, ya sean fans de los videojuegos, del cine, o genios de la informática… es difícil contestar a esta pregunta porque son todos distintos. Aún así, es precisa mucha divulgación, debo enseñar a la gente a ver estas piezas como obras de arte, y va a pasar algún tiempo antes de que esto ocurra.
Volviendo al software art. Siendo la obra de arte software, es posible hacer infinitas copias de la misma. ¿Cómo resuelve este hecho en su sistema de distribución?
Hay obras únicas (para un sólo usuario) y ediciones de la misma manera que se hacen ediciones gráficas, entre los 50 y los 100 ejemplares, con un precio de entre 250 y 1.000 $. Otro concepto que ha empleado Mark Napier es el del arte de red colaborativa. “The Waiting Room” es un ejemplo: técnicamente, se trata de una obra de arte alojada en un servidor, y vendemos participaciones, hasta 50 participaciones a 1000 $ cada una. Poseer una participación significa que si tú y yo tenemos participaciones de esta obra, y estamos en diferentes partes del mundo pero compartimos la misma red privada, estamos compartiendo el mismo lienzo, y vemos lo que cada uno compone en tiempo real, pudiendo tan sólo añadir nuestra aportación a la composición colectiva. Hasta ahora, he vendido 9 participaciones de esta obra.
¿Guarda una copia de la obra de arte original en su galería?
El concepto de obra original es complicado, puesto que se trata de software, de manera que el original puede estar en muchos sitios. En este caso la obra está en un servidor al que accede la gente, y por supuesto el artista conserva un disco con el archivo original. En el caso del arte en red, el artista o bien la galería, deben encargarse del mantenimiento del servidor. Cada situación será diferente en este caso.
Con este tipo de obra de arte, la relación entre la galería y el coleccionista es contínua, no se trata simplemente de un objeto que pasa de unos a otros…
Sí, en este caso el artista se implica, puesto que cada obra se personaliza para el usuario, de manera que no se trata de que el artista haga 20 grabados y me los pase a mí y yo los venda, sino que el artista se ve involucrado en este caso en cada compra.
Esto implica un cambio radical en la forma en la que se vende el arte. ¿Cual es la percepción que se tiene de su galería y la obras de arte digital que vende en el mundo del arte contemporáneo?
Bueno, algunas de las obras que expongo en mi galería son extremas en comparación con algunas de las obras tradicionales del mundo del arte contemporáneo, pero si son extremadas es más bien en la forma en que la obra se desarrolla. El mundo del arte está intrigado, y parece que acepta lo que estoy haciendo. Los museos están muy interesados, algunos han comprado software art, puesto que esta es una forma muy auténtica de arte contemporáneo. Quieren explorarlo y ofrecerlo a sus visitantes. Otras galerías son muy aprensivas con la idea, puesto que no la comprenden, aún no han llegado al nivel en que estén dispuestas a lanzarse, pero están intrigadas, tienen mucha curiosidad e interés.
Como pionero en este campo, debe estar estableciendo estándares. ¿Conoce a alguna otra galería que esté desarrollando este sistema de distribución?
Dirijo la única galería del mundo que actualmente tiene un sistema de distribución, empaquetado y venta de software art, de manera que estoy estableciendo el modelo a seguir, con el asesoramiento de mis artistas, por supuesto. No hay, que yo sepa, otras galerías que estén aplicando este modelo… he estado investigando, pero si las hay no las he encontrado aún.
Por último, ¿cree que el arte digital continuará siendo un tipo de arte en el futuro, que será aceptado como “arte”?
Para mí esto es simplemente una evolución en el arte, la auténtica forma del arte contemporáneo, y si se presenta bajo esta luz será aceptado.
Notas
1- Acerca del festival ArtFutura
Una nota de prensa de Steve Sacks está publicada en ArtFutura en Barcelona, el 10 de octubre de 2003.
2- Más información
3- Se refiere a las siguientes exposiciones: “Bitstreams” en el Whitney Museum of American Art en New York (22 de marzo, - 10 de junio, 2001) ; “010101: Art in Technological Times” en el San Francisco Musem of Modern Art (3 de marzo- 8 de julio, 2001) y “Bam! Bam! Bam! Catching The Next Wave For 20 Years” en el Brooklyn Museum of Art (4 de octubre, 2002- 12 de enero, 2003) <http://www.brooklynmuseum.org/info/pressreleases/2002_07_bam_bam.pdf>
4- Los siguientes sitios ofrecen más información sobre la obra de Michael Rees: <http://www.bitforms.com/artist_rees.html> y <http://www.michaelrees.com/>.
5- Más información
Steve Sacks es el fundador y director de Bitforms, la primera galería de arte enteramente dedicada al arte digital en sus diversas facetas. Bitforms se dedica a exponer diversos tipos de arte digital entre los que se incluyen la escultura reactiva, la visualización de datos, instalaciones de video y sonido, escultura derivada de procesos digitales, fotomontajes, mixed media y software art.
